La espiral logarítmica
Si tomamos un rectángulo áureo ABCD y le sustraemos el cuadrado AEFD
cuyo lado es el lado menor AD del rectángulo, resulta que el rectángulo EBCF es
áureo. Si después a éste le quitamos el cuadrado EBGH, el rectángulo resultante
HGCF también es áureo. Este proceso se puede reproducir indefinidamente,
obteniéndose una sucesión de rectángulos áureos encajados que convergen hacia
el vértice O de una espiral logarítmica.
Esta curva ha cautivado, por su belleza y propiedades, la atención
de matemáticos, artistas y naturalistas. Se le llama también espiral
equiangular (el ángulo de corte del radio vector con la curva es constante) o
espiral geométrica (el radio vector crece en progresión geométrica mientras el
ángulo polar decrece en progresión aritmética). J. Bernoulli, fascinado por sus
encantos, la llamó spiramirabilis, rogando que fuera grabada en su tumba.
La espiral logarítmica vinculada a los rectángulos áureos gobierna
el crecimiento armónico de muchas formas vegetales (flores y frutos) y animales
(conchas de moluscos), aquellas en las que la forma se mantiene invariante. El
ejemplo más visualmente representativo es la concha del nautilus.

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